Irma Bolaños
  • Entrevista con la esposa y compañera del candidato de Morena al Gobierno de Oaxaca.
  • Revela facetas de su relación a lo largo de 33 años de matrimonio; cuenta la forma en que se apoyan para salir adelante, en todo, incluso en la política.
  • Está segura en que Salomón cumplirá compromisos pactados con la gente en sus recorridos de campaña; si no, “ahí estaré para recordárselo”.

Alejada prácticamente de la vida pública de su esposo, Irma Bolaños Quijano  pocas veces ha aparecido en el escenario político; sin embargo, tras bambalinas -durante los 37 años que lleva de conocerlo y hacer una familia con él- ha sido el pilar y la motivación para la vida política de Salomón Jara Cruz, candidato de Morena, quien este 5 de junio compite por la Gubernatura de Oaxaca.

Reacia a dar entrevistas, porque siente temor y timidez ante los medios de comunicación, amablemente Irma concede un espacio al proyecto “Por el derecho a saber. Elecciones 2016” en el que participan la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (AMEDI), Servicios para una Educación Alternativa A. C. (EDUCA), el Instituto de Investigaciones Sociológicas de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (IISUABJO), el portal de noticias pagina3.mx y Sentidos, periodismo de vanguardia.

En la entrevista nos platica sobre quién es ella, cómo ha sido su vida al lado de Salomón; cómo conoció y enfrentó la pobreza extrema; cómo su esposo dejó de ser su ídolo para convertirse en un “Dios con pies de plomo” cuando supo de su infidelidad, pero al que perdonó por “ser muy buena persona y padre ejemplar”, lo que lo hace ser la mejor opción para gobernar Oaxaca.

Originaria del municipio San Melchor Betaza -en la Sierra Norte, mismo lugar de nacimiento de su marido- , pueblo serrano al que ella califica como “el centro del universo”, Irma se describe a sí misma como madre “antes que nada” dejando de lado a la mujer, pues su segunda respuesta es “pero también soy la esposa del candidato”.

“Yo soy una madre, primero que nada soy madre de cuatro hijos, me he dedicado a la formación de mis hijos, a la educación de ellos, a estar siempre al pendiente de todas las actividades que ellos han tenido durante su crecimiento”, explica con un semblante que refleja emoción y orgullo por sus tres mujeres y un varón.

“Pero también soy la esposa del candidato. En todas sus campañas que ha hecho cuando ha tenido algún cargo, algún puesto popular, lo hemos acompañado en sus giras; hemos recorrido el estado, y de igual modo lo estamos haciendo ahora en esta campaña a la gubenatura”, abunda.

A la edad de nueve años, Irma, la cuarta hija de Isaías Bolaños Cházari y de Raquel Quijano Hernández, tuvo que emigrar de su “centro de universo”, la Sierra Juárez, a la Ciudad de México junto con su familia, ante la crítica situación financiera por la que atravesaban en ese entonces, en busca de al menos el sustento diario para los 11 miembros de su hogar.

– ¿No le fue difícil?

– Sí, porque vivíamos en extrema pobreza.

– ¿Qué es para usted extrema pobreza?

– Con muchas necesidades, carecer de lo más importante, de tener a lo mejor unos muebles, a lo mejor tener una buena estufa. Cuando mi padre llegó, porque mi padre es de San Melchor Betaza, y cuando ellos llegaron a la ciudad de México, ellos carecían de muchas cosas.

Y es ahí, en el centro del país donde aprende a valorar las cosas materiales porque eran casi un lujo ante la pobreza financiera de la familia; pero sobre todo, le enseñan valores morales.

“Carecíamos de mucho, pero fue una infancia también de aprendizaje, porque esos valores que a nosotros nos inculcaron desde muy chicos, pues, son valores que ahorita nosotros, en particular yo, pues, fue lo que le di a mis hijos, apreciar lo que uno tiene, de respetar a la gente, de ser buenos hijos, buenos ciudadanos, futuros padres.

“Todos estos valores que nos dio mi papá, se arraigaron en nosotros; entonces, eso mismo, lo que yo aprendí de él, fue lo que le transmití a mis hijos”, afirma orgullosa de Moisés Shabin, Shunaxhi, Bxido Xhishe y Nabaany.

Y es ahí, en la capital de la República, a más de 620 kilómetros de Betaza, donde esta trabajadora mujer zapoteca, de piel morena, delgada, baja estatura y de trato amable y dulce corazón conoce a Salomón Jara Cruz, originario también de esta comunidad serrana.

-¿Cómo conoció a Salomón Jara?, ¿cómo se enamoró?

– Cuando lo conocí, estábamos en la ciudad de México; ahí vivíamos y él estudió en el Instituto Politécnico Nacional. Entonces, en una ocasión que hubo un convivio de la mesa directiva que tenía el Comité de Radicados en la ciudad de Oaxaca, organizaron un convivio, entonces ahí llegó él y nosotros en ese convivio teníamos una participación de dar a veces, donar, porque lo que recaudan ahí es para comprar algo  que necesitan para los convivios que hacen ahí, el comité.

-Nosotros teníamos la participación de donar, a lo mejor tamales, tostadas, café, agua, todo eso; entonces ahí lo conocí y posteriormente cuando nosotros llegamos a Betaza, en una de las muchas fiestas que organiza el pueblo, también acudió él. Ahí entablamos comunicación. Ya nos habíamos visto y ahí empezamos a tener una amistad y ya posteriormente, pues, anduve con él alrededor de tres, cuatro años más o menos, hasta que él terminó la carrera y ya de ahí nos casamos.

-¿Cuántos años llevan casados?

.- 33 años.

Como todo matrimonio, a lo largo de más de tres décadas de vida conyugal, Irma y Salomón han pasado por momentos felices y situaciones difíciles, pero para ellos no solo ha sido en la vida privada, pues como figura pública Salomón ha estado expuesto tanto a críticas por su trabajo en la política como por situaciones personales que se han ventilado en los medios de comunicación.

Con timidez, Irma acepta que en no pocas ocasiones ha apoyado financieramente a su esposo para sus campañas o trabajos políticos, pese a que él prácticamente no ha estado físicamente  en “los negocitos” que ella ha emprendido para ayudar a sacar adelante su hogar:

“Él siempre ha estado en la política, él siempre ha estado fuera, toda su vida ha sido recorrer las comunidades, tener el contacto con los pueblos, las regiones, acercamiento con la gente. Claro que cuando él estaba, cuando no tenía que salir, él iba a dejar a los hijos a la escuela, los iba a recoger, los llevaba a las actividades que tenían”, justifica.

.- ¿No le fue difícil eso?

– No, porque cuando nosotros emprendemos algo, pues, siempre es como la plática entre los dos y aportamos los dos lo poco que tengamos para poner un negocito o algo. Entonces, sí rinde y da para eso; así nos apoyamos, porque ha habido épocas muy difíciles cuando él no ha tenido ingresos. Entonces nosotros tenemos que salir a buscar del ahorro o de lo que va saliendo, y pues luego dice: es que tengo una gira, pues, ahí toma de lo poco que tenemos; no, pero es para la colegiatura, pero ahorita no se necesita, ya ahí mañana veremos cómo salimos adelante.

-En ese sentido nos hemos apoyado mucho; no nada más de esa parte, porque él es una persona tan dedicada al trabajo, es muy trabajador, muy trabajador, entonces, yo creo que de él yo aprendí también un poquito y de mi padre, que es igual.

– ¿Usted sí ha dejado su trabajo, sus actividades por acompañarlo a las giras?

– En esta ocasión sí, estamos acompañándolo a las giras, estamos en las comunidades, escuchando a la gente, sí lo hemos dejado.

– ¿Por qué?

– Porque yo siento que un matrimonio siempre debe de ser ir agarrados de la mano, apoyarse; entonces, si él ahorita está en una postura que como pocas personas y tiene esa oportunidad de llegar a ser gobernador y trabajar para la clase más necesitada, pues, ¿por qué no apoyarlo?, ¿por qué no acompañarlo?, ¿por qué no escuchar a la gente, sus necesidades?, para que cuando él llegue yo le recuerde los compromisos que pueda hacer en cada comunidad.

En un ámbito más privado pero que ha salido a la luz pública, está el caso del rompimiento entre Salomón y su hermano Amador, también figura pública. Irma reconoce que esta situación afectó bastante a la familia, especialmente porque “la familia siempre es una parte muy importante en la sociedad”.

Sin embargo, recuerda que ella y su esposo hablaron con sus hijas e hijo, lo cual es parte de su carácter, pues lo hace siempre con todos los conflictos que enfrentan: “no hay que disgustarse, no hay que tener un conflicto porque no es bueno, todo problema hay que llevarlo a la mesa, hay que sentarse a dialogar, a platicar”.

Otro momento difícil fue conocer de la infidelidad de Jara Cruz, situación que casi los lleva al divorcio y aunque lo comenta casi serena, pueden vislumbrarse aún visos de enojo, pero sobre todo de tristeza.

“Pues, yo creo que Salomón Jara era para mí como que lo más importante, como que lo idealicé demasiado. Entonces, cuando sucedió eso, como que se cayó la imagen que tiene uno de él, pero es un ser humano muy bueno. Él como padre, es ejemplar, como él ni uno, como hijo, buen hijo, como esposo ha fallado un poco, pero es muy importante hablar.

“(Además) Él jamás en su vida me ha tocado, jamás en su vida. A violencia familiar, él no, él no lo acostumbra, él siempre cuando hay un disgusto de esa naturaleza él asume su responsabilidad y dice: sí fallé y asumo todo lo que tú vayas a decidir.

– ¿Y lo perdonó usted así de fácil?

– No, no tan fácil, tan fácil no; sí, sí me costó trabajo, pero es una persona que siempre me ha apoyado al 100 por ciento, es una persona que ha sido, dentro de lo que cabe, yo creo que comparándolo con otras personas, ha sido muy bueno, digo, yo no lo justifico, no se justifica, pero sí…

– ¿Logró ganársela otra vez?

– Sí, logramos platicar, dialogar, sí estuvimos a punto de separarnos, de que cada quien hiciera su vida, pero a lo mejor muchas mujeres ponen de pretexto de que por los hijos no lo hicimos, eso es mentira; no es por los hijos, yo creo que es por uno mismo, por la decisión que uno toma, entonces…

– Pero a raíz de eso ¿su relación es más fuerte?

– Sí.

– Y por eso ¿usted va con todo con él ahorita?

– Definitivamente voy con todo.

Y aunque pareciera una mujer débil, Irma lleva una gran fortaleza interior lograda por las situaciones que la vida le ha puesto enfrente, como el trabajar muy duro desde chica para sobrevivir, reto que la hicieron muy sensible ante las necesidades de las personas.

Ejemplo de ello es sobre su altruismo, cosa que casi nadie sabe, ya que cada que tiene oportunidad y que no son pocas, hace muchas tortas, las sube a su camionetita y las lleva al hospital civil donde una de sus hijas las regala a los familiares de los enfermos, sin que nadie sepa quién las envía, porque ella no baja de su vehículo.

También ofrece lo que tiene en su comunidad de origen, ya que siempre que llega allá, a San Melchor, lleva alimentos para las personas adultas mayores que por alguna causa no tienen familiares (o no quieren hacerse cargo de ellas), a cambio de lo cual recibe miles de bendiciones.

Por ello, afirma contundente que si su esposo gana la gubernatura, ella le recordará no solo los compromisos que él ha hecho, sino que le pedirá apoyo para trabajar proyectos con las mujeres más necesitadas de la entidad, porque “es la parte más importante de Oaxaca”.

– Entonces, ¿usted sería, digamos, como su conciencia o su latiguito para que diga: sabes qué, no has cumplido; oye, cumple acá o ¿por qué no lo has hecho?

–  No tanto así, porque él está comprometido con mucha gente, él es un político comprometido, él es una persona que ha cumplido. Cuando ha llegado a ocupar cargos él siempre ha cumplido; entonces, yo creo que no hay que estar detrás de él como para que lo cumpla, hay que caminar con él.

– ¿Confía en que Salomón va a cumplir todos sus compromisos?

– Claro, claro.

Y así, con esa naturalidad y seguridad en su voz, en sus pensamientos, en sus ilusiones, esta mujer zapoteca, atisba el futuro de un proyecto político que se define este 5 de junio.